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Suelo pélvico: salud y poder

26-04-2019 | ecomami.es

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Llevo tiempo queriendo escribir un artículo sobre algo tan importante y olvidado como es el suelo pélvico. He tardado, pero quería reflexionar sobre el tema, quería hablar con personas expertas e incluso quería seguir formándome sobre él y tomar conciencia sobre mi cuerpo. Las mujeres solo oyen hablar de suelo pélvico un par de veces en su vida. La primera vez, suele ser después del parto, porque muchas lo sienten diferente y por las consecuencias que éste puede tener sobre tal zona. Y, la segunda, en la avanzada edad, por desgracia y casi siempre, vinculado con las pérdidas de orina y otros problemas.

 

 

El suelo pélvico sujeta muchos de nuestros órganos vitales, está presente en, podríamos decir, los momentos más importantes de nuestra vida: desde la respiración hasta la gestación, pasando por otros muchos. Si es tan importante conocerlo, explorarlo, sentirlo, prepararlo, mimarlo… ¿Por qué este abandono, este olvido, esa ignorancia médica ante tal majestuoso espacio?

Hoy he hablado con dos personas que trabajan diariamente por esta sublime zona para que nos cuenten, nos ayuden a descubrir eso que la primera persona con la que hablaremos llama: el caldero de la vida. Ella es Mercedes Sacristán. Esta mujer lleva muchos años trabajando para ayudar a integrar el suelo pélvico en nuestra vida diaria (conoce su trabajo aquí). Mercedes sabe bien que “el principal problema con que nos encontramos es el desconocimiento y la desconexión que tenemos de él.” Su trabajo está enfocado sobre todo en hacer propuestas de auto conocimiento a través de ejercicios y explicaciones anatómicas y está enmarcado en el campo de la prevención en la salud.

Según Mercedes, “en principio un suelo pélvico sano responde de forma refleja a las demandas de la vida diaria. Está siempre sometido a esta demanda por el solo hecho de estar de pie, pues está sujetando el peso de las vísceras, más aún en el movimiento, o con las presiones de otras acciones cotidianas, como coger pesos, reír, toser, correr, incluso andar o subir una escalera.” Por eso, “es importante conocerlo y trabajarlo para hacerlo consciente y tenerlo presente en nuestra vida cotidiana, con el fin de que no pierda su funcionamiento autónomo, o lo recupere si lo ha perdido, mantenerlo tonificado en todas las etapas de la vida, para prevenir su deterioro y con ello toda la problemática a la que nos puede conducir.”

Esta problemática de la que habla Mercedes no solo afecta a las mujeres, sino que también los hombres se ven afectados con su deterioro. “Parece que hay un mayor porcentaje de mujeres que sufren incontinencia urinaria, alrededor de una de cada tres, mientras que en los hombres uno de cada cuatro. Sin embargo y aunque en un porcentaje mucho menor, parece que los hombres padecen más incontinencia de gases y fecal que las mujeres.” Asimismo, asegura Mercedes, que “el deterioro de la musculatura del suelo pélvico, puede provocar disfunciones sexuales tanto en la mujer (falta de placer por falta de tono muscular, o justo lo contrario vaginismo, dolor) como en el hombre (disfunción eréctil).”

Lo que es evidente es que nosotras tenemos matriz (útero) y los hombres no, “así que los prolapsos de matriz no los pueden tener ellos.” También podemos sumar los prolapsos de vejiga y de recto, lo que nos lleva a tomar conciencia de esa gran diferencia entre ambos sexos, “el embarazo y el parto ponen mucho peso sobre el suelo pélvico y el parto le provoca una gran distensión, siendo éste un factor de riesgo añadido para nuestro suelo pélvico si no nos cuidamos.”

Por todo ello, para nosotras, las mujeres, se acentúa la importancia de esta zona, ya que es protagonista en uno de los momentos más transcendentes de nuestra vida sexual, como es el embarazo y el parto.

Mercedes Sacristán sabe que el suelo pélvico “tiene que ver con casi todo en nuestra vida: da sostén a las vísceras, se relaciona con los sistemas digestivo, urinario, reproductor, con la postura corporal, la respiración, la fuerza, la seguridad. Su deterioro puede causar muchas patologías. Un mejor conocimiento y relación con este espacio puede prevenir gran parte de esta problemática y hacernos sentir más satisfechas con la vida y con nosotras mismas, con más confianza, más seguras, con más energía vital.” Su recomendación pasa por “encarar esta problemática que tanto nos mina a las mujeres y saber que nosotras tenemos la posibilidad de prevenir y mejorar estas disfunciones si conocemos y tonificamos este espacio corporal tan importante para nuestra integridad.”

Las patologías a las que se refiere Mercedes más arriba son los prolapsos, la incontinencia fecal o de gases, el estreñimiento, los problemas con la sexualidad, la incontinencia urinaria en más de un 10 % de mujeres a partir de los 20 años y más del 40 % a partir de los 55, etc. Estas patologías, además, provocan problemas de angustia, vergüenza, estrés, incluso depresión y nos baja la autoestima, alterando de forma importante la calidad de vida de muchas mujeres y su actividad cotidiana.

Y, ¿qué podemos hacer para evitar o corregir esto? Primero, es primordial conocernos, trabajar y tonificar esa zona, y si ya tenemos alguna patología, intentar recuperarla. Esto último, hemos de hacerlo de la mano de la fisioterapia especializada en suelo pélvico. Centrándonos en la mujer y en el embarazo, parto y postparto, hemos hablado con Cristina Pérez de Mantén Tu Equilibrio. Cristina es fisioterapeuta experta en suelo pélvico y desde su “punto de vista el tratamiento del suelo pélvico es fundamental. Inevitablemente nuestro cuerpo sufre grandes cambios durante el embarazo. Los ligamentos y músculos se estiran, las articulaciones se vuelven más laxas, y nuestras vísceras cambian de posición, siendo el útero el que experimenta el mayor cambio por el aumento de tamaño.” Es por eso, que es importante hablar de la preparación para este momento tan crucial en nuestra vida, pero también en nuestra zona pélvica.

Para esta fisioterapeuta, “lo correcto sería hablar de la preparación del conjunto abdomino-lumbo-pélvico. Es importante resaltar que lo ideal es trabajar el cuerpo antes del embarazo, siempre teniendo en cuenta ejercicios que no dañen a nuestro suelo pélvico (hipopresivos o pilates con fisioterapeutas especializados en suelo pélvico), pero si no es así, que es lo normal, por lo menos trabajar durante el embarazo. La musculatura del suelo pélvico soporta todo el peso del útero, si la musculatura no está preparada para ese esfuerzo tenderá a una hipertonía (aumento del tono), por lo que la musculatura no será flexible en el momento del expulsivo, además de no estar bien intrigada, con lo que aumenta el riesgo de desgarro o episiotomía.” En su trabajo de preparación al parto, Cristina también recomienda el masaje perineal junto con uso del epi-no, todo ello para ayudar a tener la musculatura con un buen tono y una buena irrigación, lo que también incidirá en una mejor recuperación postparto.

Lo más importante como vemos es la prevención. Sin embargo, a veces a pesar de la preparación tenemos partos complicados y muy intervenidos, lo que dificulta que el proceso de parto siga su curso natural y por lo tanto la zona pélvica se vea gravemente afectada, teniendo unos pospartos complicados.

Así nos lo explica Cristina: “Los problemas más frecuentes del postparto son las pérdidas de orina y el dolor al iniciar las relaciones sexuales debido a un aumento del tono (hipertonía) o por la cicatriz de la episiotomía (cuando la hay). En el caso de haber tenido una buena preparación, todos estos problemas se reducen de forma considerable, aunque hay factores que no se pueden controlar. En la actualidad, es muy frecuente que el parto no se desarrolle de forma correcta, debido al intervencionismo y la manipulación de la mujer, siendo frecuente el uso de fórceps o ventosas o de técnicas poco recomendadas como la maniobra de Kristeller, que producen un daño importante en nuestro suelo pélvico. O también en el caso de un bebé muy grande. En todos estos casos, se puede afectar la uretra o descender la vejiga alterándose la mecánica de la micción. En el postparto inmediato puede haber pérdidas de orina ante los esfuerzos en los primeros días, pero deben ir desapareciendo conforme la musculatura recupera su tono normal. En el caso del dolor ante las relaciones sexuales, lo más frecuente como he dicho anteriormente, es por un aumento de tono, cuando la musculatura se estira más de lo que puede responder, espasmándose y generando dolor.”

Es en estos casos, y cuando los problemas persisten y se acentúan a pesar de haber pasado estos primeros días de postparto inmediato, cuando debemos buscar un diagnóstico y tratamiento idóneo de la mano de fisioterapeutas especializad@s.

Desde aquí os invito a descubrir esa zona tan maravillosa. Cuando conectamos con ella, la conocemos, la sentimos, todo es mucho más fácil. Tu vida será mejor si cuidas la raíz, el centro de donde todo emana.

Al principio de este artículo, me hacía la pregunta de por qué ese olvido, esa ignorancia médica ante nuestro suelo pélvico. Creo que esa ignorancia médica deriva de una ignorancia social, que a su vez viene desencadenada por haber sido la zona pélvica un tema tabú por su connotación sexual. Pero me atrevería a decir, y sobre todo en lo que atañe a las mujeres, que el suelo pélvico es poder, es vida. Y, por lo tanto, da miedo. La sociedad no quiere mujeres poderosas, que controlen sus cuerpos. Esto, por supuesto, es una opinión muy personal, pero me da a mí que algo tiene que ver… Gracias Merche y Cristina por vuestra sabiduría y aportaciones.

 

 

 

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